Tradicionalmente frente a problemas sociales o públicos, se había considerado que era el Estado o el Sector Público, el que debería enfrentar, asumir y solucionar tales problemas. Sin embargo, se han producido dos fenómenos en paralelo, en los últimos tiempos. Por un lado, los Estados, por efectos de los grupos de interés que los han cooptado, no necesariamente cumplen con dicho rol. En muchos casos han privilegiado lo que los “grupos de interés” buscaban.
Por otro lado, la "responsabilidad" frente a los problemas sociales y públicos ya no se considera exclusividad del Estado. Ahora se considera que las empresas, las organizaciones de la sociedad civil y los ciudadanos tienen que mucho que decir y hacer sobre ellos.