miércoles, 13 de febrero de 2019

Yo nací en un mundo analógico!!! (parte 1)

Quienes son de mi generación (o sea, la generación X) hemos visto cambiar el mundo. Empezamos analógicos y hoy, vivimos en un mundo hiper digital. El cambio es radical, brutal. Por eso quisiera hacer una reseña en clave temporal, para ubicar y contrastar y tratar de entender, lo que vivimos hoy con las computadoras, el intenet y el mundo digital.

Mis primeros recuerdos sobre la información, sobre cómo adquirir información los tengo en la televisión y los periódicos impresos (qué curioso tener que hacer esa precisión, hoy, en un mundo digital). También, en la radio.

Recuerdo como era el mundo en los años 70’, mi niñez. Televisión en blanco y negro, que funcionada de 6 de la tarde a las 11 de la noche, con tres canales de televisión; uno de ellos estatal.

Mucha de la información que consumían las personas comunes y corrientes venía de los periódicos y las revistas, de periódicos que salían una vez al día (aunque mi abuelo alguna vez me dijo que antes habían dos ediciones diarias). Revistas que eran semanales, quincenales o mensuales.

En mi casa mi abuelo compraba todos los días el periódico ….. El Comercio. Con el aprendí a leer el diario todos los días. Alguna vez le pregunté por qué no compraba otros diarios y me dijo que El Comercio era el mejor, porque tenía muchos años en el mercado. Así era el consumidor en esa época.

La televisión tenía básicamente dibujos animados, series, telenovelas, el noticiario de la noche y luego, alguna serie o programa de lo que se llamaba “trasnoche”. Tengo en mi mente el día que el Ministro Silva Ruete anunció un paquetazo económico. Era el año 1978 o 1979. Apenas habló, mi papá salió volando a ponerle gasolina al auto. Así se adquiría información en los 70’s. Y pensar que muchos años después ..... terminaría trabajando para don Javier.


Si se trataba de información o de conocimiento, ahí estaban los libros. En casa, los padres compraban libros, colecciones de libros de diverso tipo. Ahí estaban las enciclopedias: El Tesoro de la Juventud, la enciclopedia Sopena, enciclopedias de historia, de biología, de matemáticas, etc etc, etc. Si querías saber, conocer o parecer informado no quedaba más remedio que LEER. Y leías lo que había en casa, lo que había en el colegio, lo que te proporcionaban tus amigos.

Luego, al crecer, al volverse adolescente; uno iba definiendo gustos y afectos, los cuales evidentemente impactaban en la selección de libros y demás lecturas. Pero también, en la adolescencia, aparece la necesidad o el deseo de expresarse.

En secundaria participé en la elaboración de varios periódicos murales, donde todo se hacía a mano. A la vez pude ver como otros compañeros o amigos, tenían iniciativas “editoriales”, publicaban “fanzines”; revistas hechas a mano o con una máquina de escribir, multiplicadas a través de las fotocopia.

Había todo tipo de revistas, de música, de poesía, de actualidad, políticas, etc, etc. Y en cuanto a música, teníamos cassettes y la opción de grabarlos; si alguien tenía un equipo de doble cassettera o simplemente, grabar música de la radio. A quienes les gustaban las artes plásticas, siempre tenían la opción de encontrar un buen muro y hacer graffittis.

En la universidad en los años 90’ también existió este flujo de “entrada”, de adquisición de información y conocimiento. Aquí la cosa se sofisticaba, porque nuestra red de contactos había aumentado, en número y en calidad. Teníamos profesores y compañeros universitarios que eran cosa seria …. verdaderos eruditos y filósofos. Con ellos se podía compartir información, libros, discutir, dialogar, armar proyectos editoriales …. Así llegaban periódicos murales y revistas-fanzines.

Estando en la Universidad teníamos la biblioteca y la hemeroteca (mágicos lugares). Allí teníamos la opción de revisar revistas que llegaban cada 15 días, mensuales o trimestrales.

.... (continuará)

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