martes, 11 de abril de 2017

Sistemas administrativos y atención de las emergencias: Un ejemplo de falla del Estado

Debo empezar señalando que –como he escrito en diferentes documentos– considero que las organizaciones estatales tienen características particulares y por ello merecen una regulación y tratamiento especial, distinto del que pueda darse a organizaciones del sector privado. Estas características se originan en el fuerte problema de agencia que afecta a las organizaciones estatales y a la propiedad colectiva (de la ciudadanía) sobre dichas organizaciones, que exacerba el primer problema.

En consideración a ello, encuentro perfectamente razonable y necesario, la existencia de sistemas administrativos. Estos deben estar orientados a reducir el problema de agencia, que es el factor que afecta negativamente el funcionamiento de las organizaciones del sector público y le resta bienestar a la sociedad.

Sin embargo, el problema está en cómo están diseñados, en cómo están escritos los sistemas administrativos en nuestro país. Siendo necesarios, considero que son inefectivos en cuanto a su finalidad y pueden terminar haciendo más daño que bien. Quiero demostrar mi punto, revisando las normas especiales que se han dictado, para atender la emergencia de las masivas inundaciones que sufre nuestro país.

Se supone que diversas zonas del país están en situación crítica, grave, urgente y que evidentemente requieren de la acción del Estado, para atender dicha emergencia. En atención a ello, se han dictado varios decretos de urgencia (DU 002, 004 y 006-2017).

En esos decretos se habilitan mayores recursos para gobiernos regionales y locales. Sin embargo, hay varios aspectos de estas normas que llaman la atención, considerando el contexto de la emergencia:

a) Se establece con detalle cómo se incorporan al presupuesto de los gobiernos regionales y locales, requiriendo una Resolución del Titular del pliego (gobernador regional, alcalde), como tradicionalmente corresponde. Aquí podría haberse establecido alguna medida de urgencia, como la incorporación de oficio desde el ente rector o una incorporación sujeta a la confirmación del titular de las entidades receptoras de los recursos. ¿Ese procedimiento no se podía modificar?

b) En el caso de las contrataciones directas por emergencia, se siguen requiriendo algunas “pequeñas” formalidades. 
  1. Verificar que el proveedor no esté impedido, suspendido o inhabilitado para contratar con el Estado ¿Cómo hacemos esto si tenemos áreas inundadas, sin luz, o sin acceso a internet?
  2. Invitar al proveedor para que éste presente su propuesta. Me llama la atención esta regla. ¿No era que estábamos en emergencia? Tenemos tiempo para invitar a un proveedor y esperar a que éste envíe su propuesta?
  3. Además, luego de entregados o iniciada la prestación de servicios bajo contratación directa, se tiene que “regularizar” la contratación –en el plazo de 10 días hábiles– debiéndose cumplir algunos “simples” requerimientos:

    • Elaboración de informes técnico y legal
    • Aprobación de la contratación por el Titular de la Entidad o Acuerdo de Consejo Regional, Consejo Municipal o Acuerdo de Directorio en caso de empresas del Estado
    • Actualización del Plan Anual de Contrataciones
    • Firma del contrato.
    • Registro en el SEACE (por internet!!!!!). 

Imagínense pretender cumplir todos estos requerimientos en el contexto de la emergencia. ¿Es esto un procedimiento simplificado?

¿Cuándo demora cumplir estos requisitos?. Hagamos un experimento simple, asumiendo la máxima eficiencia y capacidad de los actores involucrados, siguiendo los requisitos establecidos: 
  1. Incorporación de recursos en el presupuesto institucional, mediante resolución del titular: 1 día hábil.
  2. Registro de los recursos en el SIAF: 1 día hábil
  3. Invitación al proveedor: 1 día hábil
  4. Proveedor presenta su propuesta: 1 día hábil
  5. Se acepta la propuesta y se realiza el pedido específico al proveedor: 1 día hábil
  6. El proveedor entrega el bien o inicia la prestación de los servicios: 1 día hábil. 

Como se puede apreciar, en el Sector Público la urgencia se atiende en 6 días hábiles, si todo sale bien y asumimos absoluta eficiencia.

Sólo dejo estas simples preguntas: ¿quién diseño estas reglas? ¿se han hecho flujogramas proyectando plazos? ¿son necesarios los pasos establecidos? ¿generan valor? ¿hay alternativas? ¿se han considerado las capacidades regionales y locales? Juzguen ustedes.

1 comentario:

  1. Saludos Juanjo, efectivamente todos esos problemas y más se presentan en la vida real, fuera de la burbuja oficial en la que yace adormecida gran parte de la burocracia estatal.
    Me tocó estar en un distrito del norte dos días después del desborde de un río que inundo y se llevó un tercio del poblado, el tercio mas pobre por supuesto.
    El caso es que ese momento el distrito no estaba en el reporte oficial de la emergencia, por una sencilla razón: No habían ingresado el reporte de la emergencia en el sistema SINPAD, no habían llenado la Evaluación de Daños EDAN en el mismo sistema, no estaban identificados "con DNI" los afectados y damnificados, etc; y como todo eso adicionalmente debe tener la firma del alcalde para ser entregado en "fisico" al INDECI en su dependencia mas cercana, en este caso la oficina de La Libertad, al estar la carretera interrumpida.
    No estar en el reporte en la practica es no ser parte de la emergencia oficial y hasta ese momento no habia llegado ni una botella de agua, menos carpas o alimentos para las personas que habían perdido todo y sobrevivían por la solidaridad de los vecinos menos afectados y la acción responsable de algunas empresas privadas que afortunadamente tenían actividad por allá.
    El punto es que entre la cruel formalidad de los sistemas administrativos y la agilidad de la respuesta solidaria de las personas naturales y jurídicas (empresas) queda una gran brecha que debemos cubrir como sociedad y Estado, por eso felicito tu artículo que llama la atención por lo concreto y objetivo, sobre todo a los "desastrólogos" de oficio y ocasión que persisten en la teorización de estos temas.
    Ojala sea parte de las lecciones aprendidas de este evento.

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